sábado, 22 de agosto de 2026

001.- Xelhua y los orígenes de Cholollan

001.- Xelhua y los orígenes de Cholollan 


Según el historiador colonial Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, en el año 3979 del mundo las naciones prehispánicas de los olmecas, zapotecas y xicalancas cruzaron el mar, reembarcaron en el río Pánuco y penetraron en el territorio que más tarde correspondería a las antiguas repúblicas de Huejotzingo y Tlaxcallan. En las riberas del Atoyac se encontraron con una población de gigantes a la que, tras enfrentamientos violentos, lograron exterminar. A partir de entonces fundaron sus primeros asentamientos. Cholollan se consolidó como el principal de ellos.

Veytia no precisa el año exacto de la fundación, pero propone tomarlo a partir del momento en que fueron aniquilados los gigantes: el 3979 del mundo, equivalente al año 107 de la era cristiana. El historiador Manuel Orozco y Berra cuestiona esta cronología. Si el año 4066 corresponde a la muerte de Cristo, la cuenta de la era vulgar situaría el hecho en el 4033, por lo que la fundación de Cholollan habría ocurrido hacia el año 25 antes de Cristo.

Fray Juan de Torquemada, apoyado en los códices, atribuye a la fundación una antigüedad aún mayor y la vincula al gigante Xelhua. Según esta tradición, antes de existir Cholula habitaban la tierra gigantes que, durante el diluvio, perecieron en gran número. Algunos se transformaron en peces; siete hermanos lograron salvarse refugiándose en las grutas de la montaña de Tláloc. Xelhua, en agradecimiento por haber sobrevivido, se dirigió al lugar que después se llamó Cholollan e inició la construcción de una gran pirámide. Los adobes, fabricados en Tlalmanalco, fueron transportados a lo largo de una fila humana tendida entre ambos puntos. La obra alcanzó una altura que amenazaba con llegar a las nubes. Entonces Tonacatecutli, padre de los dioses, lanzó el fuego celeste. Una enorme piedra con forma de sapo mató a numerosos constructores y provocó la dispersión de los restantes, interrumpiendo la edificación.

La evidencia arqueológica sitúa el origen de Cholula hacia el año 900 a.C. En esa época era una pequeña aldea establecida junto a un lago de aguas claras cuyo manantial alimentaba un río que corría hacia el noroeste. Hoy, las aguas del Aquiahuac desembocan en el Rabanillo, afluente del Atoyac, que fluye sobre un lecho de piedras grandes, pulidas y blancas. Los suelos del oriente cholulteca presentan desde entonces una fertilidad moderada-alta, adecuada para cultivos tolerantes al exceso de humedad. La economía del grupo se basaba en la agricultura, la caza y la recolección.

Los restos cerámicos de este periodo incluyen piezas blancas, grises y rosas: ollas, platos y escudillas de silueta compuesta, algunas recubiertas con hematita roja o rosa. También se conservan cerámicas de tonos café negruzco, bayo y monocromas en negro. Estos materiales constituyen el testimonio material de una sociedad temprana que combinaba la vida cotidiana con las tradiciones míticas que más tarde recopilarían los cronistas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario